
"Las cosas importantes no se ven, solo están y permanecen." - Diego Ojeda
>
Título: Lady Catherine
Desde un primer momento, la propia autora nos explica que este libro surgió gracias a una práctica de escritura creativa y que no tenía pensado publicarlo. También comenta que, por ese motivo, es muy probable que la novela contenga poca trama y casi ninguna aventura, pero yo no lo he visto del todo cierto. Es verdad que la trama podría haber estado más explotada y mejor desarrollada pero, aun así, es una lectura que se lee enseguida, a pesar de su número de páginas, y la trama engancha desde un principio, aunque hubiese preferido que fuese más compleja. Es una lectura bastante sencilla pero, no por ello, tiene que ser mala. La historia es fresca, con toques románticos y de drama, y con alguno que otro giro argumental que mantiene al lector interesado en la novela en todo momento. En definitiva, un libro perfecto para leer en una tarde y pasar un buen rato con una historia romántica ambientada en el siglo XIX. A pesar de su simplicidad y de todo lo anteriormente comentado, lo que mayormente hizo que me enganchara fue el hecho de que la historia estuviera ambientada en el siglo XIX. Los romances que transcurren en épocas anteriores a la nuestra siempre me llaman la atención y consiguen engancharme de principio a fin. Esta parte es una opinión personal, por lo que si no os gusta esta etapa lo más seguro es que tampoco os agrade la historia, pero si os gustan las historias románticas ambientadas en este periodo, entonces este es un libro que os recomiendo con creces. Al igual que me pasó con Beach kiss, la historia está contada por días, cosa que no me desagrada, pero en algunos capítulos se contaba todo lo que pasaba en un día, que podían ser muchas cosas, pero después en otro capítulo no pasaba nada interesante, además de los saltos temporales que se pueden encontrar en determinadas partes.
La autora describe el carácter de la protagonista, Catherine, desde el principio, pero en el libro no aparece como una joven tan caprichosa y consentida como se la describe. Hay momentos en los que se ve esa parte de su personalidad, sobre todo la autoritaria, pero en la mayoría de los casos no es así. Encontramos momentos en los que su personalidad te pone de los nervios, pero debajo de ese fuerte carácter se encuentra una chica insegura que solo quiere encontrar el amor, lo que me ha llevado a empatizar con ella. A medida que va avanzando la historia, se puede apreciar una evolución en ella por una serie de consecuencias que harán que ya no sea la joven tan temperamental que todos conocen, sino en una joven respetuosa. Este cambio en su personaje estuvo muy bien, pero fue muy repentino. Por otro lado, tenemos a James Hamilton, el duque de Wellington. Este personaje tiene la misma personalidad que Catherine, los dos son igual de orgullosos y, debido a ello, siempre están discutiendo. Este protagonista me ha gustado mucho pero no se profundiza en él y hubiese querido que se supiera más de él, de su vida y de su pasado. Sin embargo, es un buen personaje y todo un caballero que, desde un principio, se ve que realmente se preocupa por Catherine. El resto de personajes no tienen tanto peso en la historia como ellos y no se conoce mucho sobre ellos, como su forma de ser y demás, pero decir que Susan, la hermana pequeña de Catherine, me ha encantado. Es una chica divertida e inteligente que casi siempre anda sacando a su hermana de sus problemas.
