Título: Una corte de llamas plateadasPáginas: 682
Fecha de publicación: 16 de febrero de 2021
Tengo sentimientos encontrados con este libro. Me ha gustado, sí, pero de todas las entregas de la saga, esta ha sido la que menos he disfrutado. La historia tiene contenido y pasan cosas, pero no he podido evitar sentir que funciona más como un preludio a la nueva entrega, que se publica a finales de mes. Por un lado, el peso de la trama recae tanto en el viaje de superación personal de Nesta que la acción queda bastante relegada a un segundo plano, y cuando por fin aparecen los enfrentamientos, se resuelven tan rápido que apenas generan tensión. Me ha faltado esa sensación de peligro y de incertidumbre que sí encontraba en las entregas anteriores, que me resultaban más interesantes, intensos y, sobre todo, creíbles. En este caso, algunas escenas se me han quedado algo cortas, y creo que eso ha terminado restándole fuerza a una historia que podría haber dado mucho más de sí en cuanto a política y una inminente guerra se refiere. Por otro lado, también eché en falta algún giro argumental que le diera vidilla a la trama, porque, en general, me ha parecido bastante predecible y sencilla. No hubo grandes revelaciones ni momentos de esos que te dejan con la boca abierta. Aun así, no todo ha sido negativo, ya que uno de los aspectos que más he disfrutado ha sido descubrir nuevos detalles de la historia de Prythian. En especial, todo lo relacionado con las valquirias, que adquieren un protagonismo importante y aportan un elemento interesante a la novela.
Nunca me ha gustado Nesta. De hecho, la detesté en los libros anteriores y empecé esta novela con bastante miedo a tener que soportarla durante cientos de páginas. Sin embargo, terminó sorprendiéndome para bien. Al principio del libro seguía teniendo una personalidad complicada, con ese carácter egoísta, frío y arisco que la lleva a alejar a todo el mundo, pero también se ha convertido en uno de los personajes que más me han sorprendido por su desarrollo. Lleva demasiado tiempo negándose a tomar las riendas de su propia vida, dependiendo de los recursos de los demás y refugiándose en las quejas en lugar de afrontar sus problemas: se queja de su pasado como humana, de la felicidad de Feyre con su nueva familia, de tener que entrenar… y todo ello mientras continúa victimizándose y respondiendo mal a quienes intentan ayudarla. Y, aun siendo plenamente consciente de todo esto, me ha sorprendido descubrir que no me ha desesperado durante toda la novela. ¿Tiene momentos en los que te dan ganas de preguntarle «¿En serio, Nesta?»? Por supuesto. Pero, contra todo pronóstico, no ha llegado a sacarme de quicio, y eso ya me parece todo un logro.
"Todos te odian, joder. ¿ Es eso lo que quieres? Porque, felicidades, eso ya ha sucedido."
En cuanto al resto de personajes, he echado en falta una mayor presencia del círculo íntimo de Rhysand. Me habría gustado disfrutar de más escenas con ellos, pero en esta entrega su lugar queda ocupado por dos personajes que adquieren una gran importancia en la vida de Nesta: Emerie, una iliria que regenta una tienda, y Gwyn, una sacerdotisa que trabaja en la biblioteca donde Nesta debe pasar las tardes. Ambas arrastran sus propios traumas y tienen que enfrentarse a sus respectivos demonios, aunque, sinceramente, después de conocer sus historias, los problemas de Nesta se quedan casi en segundo plano. No puedo contar demasiado sin entrar en terreno de spoilers, pero sí diré que Emerie y Gwyn me han conquistado por ser dos mujeres valientes y leales que, sin proponérselo inicialmente, terminan convirtiéndose en un apoyo fundamental para Nesta durante su proceso de recuperación. Su amistad es uno de los aspectos que más he disfrutado de la novela y tengo ganas de volver a encontrármelas en la siguiente entrega.




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